miércoles, 22 de febrero de 2017

Calíope (I)


En ocasiones advierto lo que otros no ven. Veo el paso del tiempo, las hojas caer, el mundo cambiar, la vida en su plena majestuosidad. Observo la oscuridad, su peligro, sus intrigas, su atractivo. Contemplo tormentas y rayos de luz entremezclados, animales corretear por las vastas llanuras, buscando un refugio al que llamar hogar, otros para huir de un funesto destino; civilizaciones que empiezan y otras que desaparecen. El cambio.

miércoles, 15 de febrero de 2017

La Llegada (I)

El mar, el gran territorio de Poseidón, dios de los mares y océanos, permanecía en calma tras haber sido agitado por la furia marina. Cólera que ocasionó la aparición de olas gigantescas, remolinos cuya atracción era lo suficientemente fuerte como para arrojar al fondo del océano un robusto navío. El dios del mar y hermano de Zeus inició la revuelta con solo levantar sus manos. Estaba furioso y una sed de ira le había nublado el juicio. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Tales of Xillia

Ya ha llovido mucho desde que escribí las impresiones del Final Fantasy XIII y mi alma gamer ha seguido entusiasmándose desde entonces con muchos juegos.
En el día de hoy os traigo mi opinión sobre Tales Of Xillia, juego de rol que fue lanzado en el año 2011 y que llegó 2 años más tarde a Europa.

sábado, 9 de agosto de 2014

Jack Nelzar

- Ha llegado la hora... Hijo mío.

Éstas palabras resonaban con fuerza en mi mente mientras aquellos hombres me conducían al aeropuerto espacial. Mi destino era llegar al famoso centro educación y militarización para bióticos; iba a ser el primer Nelzar en formarme como biótico. ¿La razón? Venganza. Pero no adelantemos acontecimientos. Mi nombre es Jack Nelzar y esta es mi historia.

Nací bajo el seno de una de las familias más importantes de Eden Prime (decir que mi madre es originaria de Eden Prime y mi padre de La Tierra), y también de la Alianza. El apellido de mi padre era bastante famoso y gozaba de buena fama, pues era una de las piezas clave dentro de la política de la Alianza. Su mirada siempre estaba puesta en obtener un lugar dentro de La Ciudadela; gracias a ello ni a mis hermanos ni a mi nunca nos ha faltado de nada. Mi padre siempre ha querido que estudiasemos lo mismo que él, para seguir extendiendo el poder de nuestro apellido. Padre consiguió hacerlo con mis 5 hermanos, pero conmigo fue diferente y creo que en parte se lo debo a Madre. Parece que la intención de mi padre era hacer lo mismo que con mis hermanos, pero mi madre consiguió convencerle para que yo tuviese más libertad para elegir; por esta razón y a una temprana edad Padre y Madre me trasmitieron su increible afición por la literatura. Así pues a los 9 años ya había leído la mejor literatura de La Tierra; a los 10 me apuntaron al mejor círculo de lectura y creatividad de toda la colonia de Eden Prime.

Mi relación con mi familia siempre ha sido buena, sobretodo con Madre, aunque muchas veces echaba de menos el afecto de mis hermanos y el de Padre. Ella me decía siempre que estaba ocupado con asuntos administrativos y burocráticos. Todo ello para garantizar mayor seguridad dentro de las colonias humanas ya creadas y de las que estaban por venir.

Mi padre y yo nos queríamos mucho, pero todo cambió. Todo por culpa de aquel hombre, de aquel llamado Marcus Berg. Este personaje se trataba del mismísimo presidente de Eden Prime y mi padre consiguió ser su mano derecha los últimos cinco años de su mandato. Sin embargo, ya se conocían de tiempos pasados. Ambos coincidieron en la misma escuela de prestigio para la política galáctica.
Yo lo conocí por las constantes visitas que hacía para ver a mi padre y hablar sobre política y otras "actividades". A mi siempre me cayó mal, era una persona obesa, muy sucia, muy egocéntrico y siempre fumaba unos enormes puros habanos que provenían de la Tierra. Le detestaba a él y a su enorme puro, y él lo sabía, pero Madre me explicó que debía comportarme correctamente incluso con aquellos que no lo merecían. Intuyo que a ella tampoco le gustaba aquel ser tan asqueroso. Un motivo suficientemente válido para que yo lo odiara fue su desprecio a mi interés por la lectura y la literatura, en vez de las actividades políticas de La Alianza, como sí hacían mis hermanos. "La humanidad se convertirá en el centro del universo. Y todos nos respetarán", solía decir muy a menudo.

Y llegó el año que cumplí los 16 años. Un año fatídico tanto para nuestra familia como para Eden Prime, e incluso también para Marcus Berg, ya ex-presidente por dos años. Por aquel entonces, se acrecentó un grupo que se hacían llamar Cerberus y que luchaban por una libertad y unas doctrinas que La Alianza se negaba a seguir. Los del bando contrario pronto los catalogaron de "grupo de terroristas que ponían en peligro la estabilidad no solo de todas las colonias sino también de la propia Alianza". Curiosamente con la creciente aparición de ese grupo, empezaron a suceder una brutal oleada de asesinatos. Primero importantes escritores, luego artistas. Después empezaron a caer los políticos con más renombre.

Y llegamos al momento en que mi madre fue víctima de uno de esos asesinatos y en los que mi padre casi no lo cuenta. Él se salvó, pero ella... A partir de aquel día, mi padre cambió para mal. Empezó a descuidarse, empezó a juntarse otra vez con Marcus desde que se vieron por última vez en el gobierno. Incluso les oí discutir muchas veces por la ola de asesinatos. Mi padre empezó a ponerse nervioso por todo, su buen humor desapareció completamente y comenzó a comportarse de manera parecida a Marcus. Incluso empezó a fumar esos malditos habanos que inundaban toda la casa. Su relación conmigo empezó a enfriarse y empezó a ignorarme.

Cuando pasaron dos meses desde que sucedió todo aquello, ocurrió algo inesperado para mi. Después de no presentarme por vigésima vez al círculo de lectores y asistir a la discusión número cien entre mi padre y Marcus Berg, hice lo que muchas veces me relajaba: pasear por el bosque para dejar volar mi imaginación. Pero aquella noche, el destino o lo que fuese me hizo asistir a uno de los espectáculos más deplorables que he visto. Un hombre estaba golpeando a una mujer indefensa. Ella gritaba desesperandamente, mientras trataba de zafarse sin mucho éxito. Finalmente, empezó a golpearla con más fuerzas hasta que dejó de emitir sonido alguno. En aquel preciso instante, mi cuerpo, paralizado por el miedo, empezó a reaccionar y mis piernas empezaron a correr hacia aquel demonio hasta chocar contra él.

Ese recuerdo lo tengo muy confuso. Recuerdo haber forcejeado mucho hasta que una piedra que le
lancé impactó en su cabeza. Acto seguido comencé a golpearle con esa piedra hasta que me di cuenta que aquel cuerpo dejó de moverse. Al levantarme, me percaté que aquel cuerpo era ni más ni menos que el de Marcus Berg, ex-presidente de Eden Prime. Después de esto, no recuerdo que ocurrió exactamente.

En los días que se sucedieron, se habló de un nuevo atentado por parte de la organización terrorista quienes habrían secuestrado y posteriormente torturado hasta morir al honorisimo ex-presidente Marcus Berg y a su hija. También advirtieron unos posibles nuevos ataques ahora contra mi padre y otros políticos, pues la policía encontró en el cuerpo de Marcus Berg un escrito en el que figuraban tachados los nombres de muchos políticos que murieron y de personas relacionadas con ellas. Y como no, entre ellos figuraban los miembros de MI familia. Estábamos en peligro, según nos anunciaron las fuerzas de seguridad de Eden Prime . No lo entendía, ¿por qué tenía Marcus esa hoja? ¿Acaso él era uno de los artífices de esos asesinatos? Y si era así, ¿por qué se apunto también en esa hoja? Nada tenía sentido en ese momento.

Mi padre tomó sus precauciones y reforzó la seguridad de nuestra casa. Acto seguido convocó una reunión familiar en la que nos prohibió salir de casa. También, nos dijo que íbamos a abandonar Eden Prime, pues era muy peligrosos. La solución inmediata para todos sería acudir al lugar más seguro del universo, La Ciudadela. Rectifico, la solución inmediata paras mis hermanos y mi padre. El destino me tenñia reservada una sorpresa.

Cuando terminó la reunión, Él me pidió hablar a solas. Me explicó que tenía planes diferentes para mi. Al ser de otra pasta que la de mis hermanos, iba a empezar a entrenar en la Biótica, hasta que, cumplidos los 18, pudiese ir al centro de "Entrenamiento de moderación y adaptación de bióticos". Quería que me entrenase para poder luchar contra esos "malditos terroristas" y poder vengarme de la muerte de Marcus Berg. La simple pronuncia de su nombre, me transportaba a aquella noche.
No pude ni siquiera negarme. Mi padre había tomado una decisión que ya tomó con sus hijos y que no hizo conmigo. Sería el primer Nelzar biótico.

Y aqui estamos, en el final del camino. Me han entrenado para ser tan rápido como una sombra y letal; para que sea capaz de jugar con los elementos en mi propio beneficio. Me han convertido en una guerrero alternativo que pronto deberá servir a su raza. Y todo para tratar de vengar a un tipo que, creo, fue el causante de toda esta locura de asesinatos. Pero no puedo demostrarlo. Si lo hiciese, me condenarían y mi familia vaería en desgracia. No puedo hacer eso.

Debo fingir.... ¿Para qué? Para vengarme. ¿De quien? De Jack Nelzar.

Qué ironía...

jueves, 3 de abril de 2014

¿Quién soy?

¿Quién soy?

Es una pregunta que me he estado haciendo desde el día en que desperté. Sólo. En un yermo desértico, sin nada ni nadie. No había rastro de civilización, tampoco de vida. Desperté con las manos manchadas de sangre, manchas que se habían desperdigado por todo mi cuerpo. Pero no eran mías. No sentía dolor. ¿Qué había pasado? No podía recordar nada, ni siquiera un nombre.
El día en que desperté llevaba una armadura de metal, agrietada, abollada, agujereada... destrozada. En el centro había como una especie de símbolo, como de una espada y unas extensiones. O algo parecido. ¿Qué podía significar aquellos símbolos? ¿Y por qué había llevado esa armadura?
Muchas preguntas me asaltaban y apenas ninguna respuesta. Empecé a vagar sin rumbo por aquellos parajes vacíos y solitarios. Los árboles que me encontraba estaban marchitos y medio muertos. Cada paso mío se levantaba una mota de polvo que se posaba sobre unas desgastadas botas.
No recuerdo cuánto tiempo anduve deambulando. Sin comer, ni beber. Ni siquiera descansaba. Apenas podía dormir. Las noches eran muy frías, difícil era encontrar un rincón para resguardarse de los dardos punzantes de hielo. Mi aliento desaparecía bajo un manto de oscuridad, el cielo escondía sus estrellas, salvo la luna, vigilándome siempre.

Transcurrieron días y noches. Noches y días. Horas y quizá semanas. ¿Realmente era así?
Y un día, mis piernas fallaron. Exhausto, sin poder respirar bien. Caí. Esperando mi muerte.
Pero entonces, ocurrió algo. El sonido del viento se entremezcló con los pasos fuertes de alguien. Una figura se acercaba a mi. Las escenas que sucedieron después no las recuerdo con claridad. Solo pequeños retazos. Era una figura alta que me cuidó. Supe que era mujer por su voz, una voz cálida y dulce que palió los dolores del corazón. Me hablaba pero yo no la entendía. Yo quería implorarle ayuda, quería respuestas a mis preguntas. Pero mi voz estaba apgada

Recuerdo que tenía cabellos largos. Recuerdo también que me dijo su nombre: "Nym"; y entonces empezó a hablarme en un idioma que desconocía. Sentí que mi cuerpo empezaba a recuperarse, mi respiración volvía a la normalidad. ¿Qué me estaba haciendo? ¿Acaso era magia?
Después de aquello tuve un sueño. En él, estaba yo con una armadura parecida y con el mismo símbolo, armadura que había dejado tiempo atrás en el camino, luchando contra monstruos y unas aberraciones de la naturaleza, seres con la cara deformada con túnicas largas y sucias. En el sueño luchaba sin descanso. Solo. Contra un montón. Y de fondo una gran torre que se elevaba hacia el cielo. Algo me impactó y volví a despertar.
Me encontraba de frente a Nym, pero sin poder verla bien. Como si fuese un fantasma. ¿Otro sueño? "Toma" me dijo "pertenecía a alguien muy especial". Miré el objeto. Era una especie de collar pero mucho más pequeños, en los hilos de hierro había pequeñas bolitas de un color anaranjado (las del centro tenían un tono más oscuro que los de los extremos). No entendía el motivo de aquel "regalo" y antes de que pudiera hablar me dijo: 

"Las semillas vuelven a crecer. Ve allí y encuentra tus respuestas"

El paisaje de nuestro alrededor empezó a cambiar. Y al observar un punto concreto, me percaté de lo muy familiar que me resultaba. Era la torre que había visto en mis sueños. ¿Qué demonios había pasado? Me giré para preguntarle... pero ya no estaba. Había desaparecido. ¿Un sueño? No, no había podido serlo, puesto que aún tenía en sus manos aquel colgante o lo que fuese. ¿Entonces qué?
Otro misterio más. Pero esta vez tenía un objetivo. Apreté el colgante con fuerzas y me encaminé hacia mis respuestas. Para desilusión mía, no encontré nada más que ruinas, polvos y soledad. Entonces, a punto de abandonar, esuché sollozos. Seguí los sonidos hasta encontrarme a una joven muchacha de pelo plateado.

Finalmente cuando nos disponíamos para partir me percaté de un objeto alargado. Una espada. Me acerqué y la cogí. Vi mi rostro, por primera vez, reflejado en el. Era un hombre. ¿Era esta la respuesta que andaba buscando? No lo sé. Solo me limité a decir: "Creo que sé cómo usar esta espada".

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Retazos de un Pasado Mejor (I) - Vida y Muerte.

Amaneció un día gris, sin apenas un rayo de luz. Sólo unos pocos conseguían traspasar la gruesa muralla que las nubes formaban. Un aire frío y triste recorría la ciudad de Nueva York, mientras una fina lluvia caía desde el cielo. A lo lejos el retumbar de los truenos amenazaba con acercarse a la gran ciudad. Pero todavía se mantenía lejos.

Reunidos, una familia rota y abocada al llanto rodeaba un ataúd cerrado, a punto de ser sepultado bajo tierra, para dar descanso al pobre desgraciado que había muerto. Tan joven, tan lleno de vida. En su mano había tenido un mundo lleno de posibilidades, de experiencias, de sentir la magia de la vida, pero ahora ese mundo se había oscurecido.
¡Cuán crueles eran las divinidades por haber apagado la vitalidad de un joven que tenía toda una vida por delante! ¡Cuán violento era ver morir a un hijo, destinado a ver morir primero a sus padres! ¡Cuántos lamentos se elevaban al cielo, rogando por un alma extinta!

La madre, apoyada sobre el hombro de su marido, derramaba lágrimas sin poder contener el dolor. Su marido con los ojos vidriosos, tratando de alejar el llanto, no dejaba de temblar, su voz estaba quebrada y su cabeza negaba, negaba que aquella tragedia estuviese pasando. La hija menor, hermana del fallecido, miraba al suelo, casi sin poder mantenerse en pie. Las lágrimas, junto a las gotas de lluvia, caían con violencia al suelo. Su hermano, su protector, su amigo ya no estaba. Todos los momentos que había pasado con él se mezclaban en su memoria mediante un torbellino doloroso de recuerdos.
La novia rodeaba con su brazo el cuerpo de la hermana, mientras vertía alguna lágrima, cabizbaja y triste. En cambio, el jefe se encontraba al lado de la novia, vestido con un traje negro y unas gafas de sol, sin ningún ápice de tristeza. Sólo contemplaba, meditando lo que iba a decir cuando le tocase hablar.

Al lado del ataúd, un sacerdote resistía los golpes de la lluvia, mientras mantenía un respetuoso minuto de silencio en memoria del fallecido. En su interior, rezaba por su alma, al tiempo que rezaba por las almas de sus familiares. Lamentándose por romper el silencio, empezó a recitar.

- Hermanos, hoy estamos aquí reunidos para despedirnos del alma y del cuerpo de Aaron Wake…

Se hace duro… es innegable. Realmente lo es, verte convertido en un despojo. Ver cómo todo lo que habías construido se desmorona, convirtiéndose en una simple mota de polvo. Me duele dejar a los míos, pero no había otra opción. Pese a las circunstancias, siempre os querré y siempre os llevaré en mi corazón.
Pero ahora tengo que marcharme.
Adiós.


-(…)Era un buen chico. Un orgullo para la organización y para mi unidad- dijo el jefe.

-(…) A veces lamento muchas cosas y una de ellas es no haber pasado más tiempo contigo(…) y estoy muy orgulloso de ti, hijo mío-dijo el padre

La hermana y la madre no tenían la fuerza para hablar. Estaban débiles. La hermana se limitó a lanzar una orquídea roja, parecida a la que le había regalado su hermano.

- (…) pero ya nunca volveremos a estar juntos- dijo la novia.

Eso no es verdad. Siempre estaremos juntos, por eso… yo… No… no puedo marcharme. Aún no.

El ataúd fue enterrado. Y la familia empezó a marcharse. Dejando atrás a su hijo, a su preciado hijo. Era un adiós, para siempre.
El jefe y la novia fueron de los últimos en quedarse solos ante la tumba del fallecido. El jefe, que también lo era de la novia, se acercó a la pobre mujer.

-Kate, tome el tiempo que necesite. Cuando se encuentre preparada, regrese a Estigia- se limitó a decir.

Ella asintió, derramando lágrimas. Después se marchó dejando a Stark (así llamaban al Jefe) a solas con la tumba. Stark cogió el teléfono.

- Si, está hecho- silencio- si, enviad una cesta a la familia Wake. Y otra cosa, vigilad discretamente a la señorita Everdeen- silencio- Por qué? Simple. No me creo que Wake esté muerto- cierra el teléfono- Te encontraré.

Stark se dio la vuelta y empezó a marcharse. Con una sonrisa en la cara, ajeno a la tristeza de una familia. Alejado de una falsa tragedia.

Y el lugar de reposo del joven muerto se quedó en silencio. Pero aún había alguien que no se había marchado. No era ni familiar ni compañero de trabajo. No… La familia no fue la última en marcharse, ni tampoco lo fue Stark.
El último fue Aaron Wake.

-Te estaré esperando.